
Los diferentes estados miembros acordaron, mediante una reunión por videoconferencia de los diferentes ministros de transporte europeos, unas “reglas del juego” para la nueva situación que creaba el Coronavirus Covid-19. Con ellas se buscaba la proporcionalidad de las medidas a tomar en los diferentes países y la no discriminación, para que los transportistas y empresas de transporte europeas pudieran ejercer su trabajo con la máxima igualdad posible.
Estas medidas, pese a las intenciones de la reunión de ministros, han sido muy variadas en los diferentes países, modificándose durante el tiempo y creando bastante confusión. La pandemia ha tenido afectaciones diferentes en los diferentes países, con medidas más o menos duras, con más acierto o menos, y esto también se ha reflejado en la regulación del transporte, clave en esta situación.
Durante este período los transportistas europeos dedicados al transporte internacional han tenido que hacer verdaderos sudokus para cuadrar sus tiempos de conducción con la normativa vigente.
Países como Francia o Dinamarca no aplicaron exenciones y siguieron manteniendo los tiempos de conducción y descanso que marca el Reglamento Europeo vigente.
En España las exenciones se aplicaron a todo tipo de transporte, tanto de mercancías como de personas. Estas exenciones incrementaron la conducción diaria de 9 a 11 horas y se redujo el tiempo de descanso a 9 horas. Esta línea, más permisiva, fue una de las más seguidas, con medidas similares en Austria, Eslovaquia, Grecia, Polonia o Reino Unido.
Otro grupo de países limitó las exenciones sólo para el transporte de mercancías esenciales, del sector alimentario y materias primas, productos farmacológicos y combustibles, entre otros sectores clave. Este fue el camino seguido por Alemania, Bélgica, Holanda o Suiza, que sólo aplicó estas exenciones del 19 al 30 de abril.
Este período de exenciones finalizó el 31 de mayo, tal y como se había marcado por la Comisión Europea, volviendo a la normativa vigente, común para todos los Estados miembros de la Unión Europea. De esta forma se pone fin a una etapa de incertidumbre, que ha dificultado el trabajo de los 15.000 transportistas españoles que siguen rutas europeas cotidianamente. ¡Volvemos a la normalidad!
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