
Los accidentes en carretera son imprevisibles pero siempre puede hacerse algo por evitarlos. Cuando se circula con hielo o nieve o con una temperaturas muy bajas (como ocurre durante el mes de enero) no hay que escatimar esfuerzos en tener el mantenimiento del camión al día y todos sus elementos vitales (freno, refrigerante, batería, neumáticos, etc). Y sobre todo no olvidarse las cadenas en casa.

Pero no basta con eso, los expertos también recomiendan adaptar unos modos de conducción algo diferentes a los que se utilizan durante la época estival.También será más importante que nunca mantener bien sujeta la carga, para evitar que se desplace y desequilibre el vehículo en caso de patinazo.
Lo primero que se recomienda es extremar la prudencia, la atención y la precaución. Aunque los profesionales siempre estudian con antelación sus rutas, en invierno más que nunca deben estar “conectados” y especialmente atento a los mensajes informativos y a las indicaciones de las autoridades, la Guardia Civil o los servicios de meteorología y carreteras que periódicamente se difundirán a través de las emisoras de radio. También hay que estar muy atento a las indicaciones de los trabajadores y el personal de mantenimiento de la red viaria, que siempre puede aportar información sobre el estado de las carreteras y de los puertos de montaña e incluso recomendar rutas alternativas. Si se transita por carreteras de montaña, se debe extremar aún la precaución, sobre todo cuando se circula por encima de los 1.000 metros de altitud.

La regla de oro del invierno es que la alerta ha de ser máxima cuando se registran o se prevén temperaturas bajo cero. Cuando el termómetro entra en la franja negativa es cuando surge la posibilidad de que se forme hielo en la calzada, el mayor enemigo de los conductores y los vehículos. Las peligrosísimas placas de hielo tienden a formarse en la umbría (tramos o puntos con sombra permanente al atravesar zonas boscosas), debajo de los puentes y en los cruces e intersecciones de caminos. Una de las señales que pueden alertarnos de que tal vez haya hielo en la carretera es que empiece a aparecer hielo en los espejos del interior de la cabina o cuando el paisaje está cubierto de escarcha y la carretera tiene aspecto de estar mojada o muy húmeda.
En casos de hielo, firme resbaladizo, lluvia muy intensa o mala visibilidad se recomienda conducir con la vista al frente y enfocada lo más distante posible y así disponer de un mayor campo de visión, evitando el temido efecto túnel. Esta medida lleva consigo también aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede para poder actuar con anticipación en caso de emergencia, como una pérdida de adherencia en los neumáticos o un patinazo. También se recomienda agarrar el volante con firmeza para que el hielo o una fuerte ráfaga de viente no desplace al vehículo fuera de la calzada. Así, los movimientos del volante deberán ser especialmente firmes y precisos, evitando cualquier tipo de brusquedad que provoque que el viento o el hielo se apoderen del control del camión.

La conducción con frío ha de ser siempre más suave y fluida que con calor. Los acelerones y los frenazos súbitos pueden provocar un patinazo si hay placas de hielo, lo que es sinónimo de que el remolque haga la “tijera”. Aunque parezca obvio, tampoco se deben dar acelerones cuando el motor esté frío porque si las temperaturas nocturnas son bajas, los fluidos que protegen los elementos de fricción del camión no estarán a su temperatura óptima cuando queramos arrancar el vehículo y someteremos al motor a un esfuerzo innecesario y muy dañino, que le acortará la vida. Los expertos recomiendan mantener el motor al ralentí para que se caliente entre cuatro y cinco minutos antes de ponerse en marcha, para que alcance su temperatura de funcionamiento ideal.

Y para finalizar, en caso de avería con climatología adversa, será más necesario que nunca señalizar bien la posición del camión para que el resto de conductores lo vean. Esto supondrá aumentar la distancia a la que debe colocarse el triángulo reflectante trasero (hasta los 50 metros como mínimo) en ambos sentidos de la vía porque hay que tener en cuenta que la mala adherencia de la calzada los vehículos que circulen en dirección a nosotros tendrán más dificultades para frenar y esquivarnos. No olvidéis poneros el chaleco (también el copiloto si es que hay) y esperad en el interior del vehículo a que lleguen las asistencias.
En resumen, mucho, mucho cuidado.

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