
Durante el periodo de pruebas, se han enviado 331 cartas informativas a los conductores cazados sin cinturón. El dispositivo de vigilancia no afecta a las carreteras de Cataluña y Euskadi porque tienen transferidas las competencias en materia de tráfico.
En una segunda fase la DGT tiene previsto ampliar las cámaras de control a otras 227 ubicaciones, que se irán rotando. La mayoría de las cámaras (60%) se han instalado en vías secundarias y el otro 40% en autovías, siguiendo criterios de intensidad circulatoria e índices de siniestralidad e intentando ubicarlas de forma homogénea por todo el territorio. Aunque el número de conductores y pasajeros que circula sin cinturón es bajo, uno de cada cuatro fallecidos en accidentes de tráfico el año pasado (190 de las 823 víctimas mortales) no lo llevaba abrochado en el momento del siniestro. Así en 2016, 190 de las 823 de las personas fallecidas en accidente de tráfico que viajaban en turismo o furgoneta no llevaban abrochado el cinturón.
La sanción se notificará por escrito, junto con la fotografía a modo de prueba. Si el propietario del vehículo no es quien conduce el camión o el turismo en el momento de ser cazado deberá identificar al infractor o se expone a una multa de 600 euros.
Las cámaras de este dispositivo están vinculadas a un centro de control dotado de un software específico (que incluye técnicas de visión artificial)- Si el sistema detecta el cinturón el propio sistema descarta la fotografía, pero si se detecta la infracción (y también en caso de duda) la instantánea se revisa manualmente por dos operadores que comprueban la posible infracción y, en su caso, inician el expediente sancionador.

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