
La conducción con frío ha de ser siempre más suave y fluida que con calor. Acelerar de golpe y frenar de forma súbita puede provocar un patinazo si hay placas de hielo, lo que es sinónimo de que el remolque haga la “tijera”. Aunque parezca obvio, tampoco se deben dar acelerones cuando el motor esté frío porque si las temperaturas nocturnas son bajas, los fluidos que protegen los elementos de fricción del camión no estarán a su temperatura óptima cuando queramos arrancar el vehículo y someteremos al motor a un esfuerzo innecesario y muy dañino, que le acortará la vida. Los expertos recomiendan mantener el motor al ralentí para que se caliente entre cuatro y cinco minutos antes de ponerse en marcha, para que alcance su temperatura de funcionamiento ideal.
Y para finalizar, en caso de avería con climatología adversa, será más necesario que nunca señalizar bien la posición del camión para que el resto de conductores lo vean. Esto supondrá aumentar la distancia a la que debe colocarse el triángulo reflectante trasero (hasta los 50 metros como mínimo) en ambos sentidos de la vía porque hay que tener en cuenta que la mala adherencia de la calzada los vehículos que circulen en dirección a nosotros tendrán más dificultades para frenar y esquivarnos. No olvidéis poneros el chaleco (también el copiloto si es que hay) y esperad en el interior del vehículo a que lleguen las asistencias.

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