
Cuando hace frío fuera del camión también hace frío en la cabina. Por eso no podemos olvidarnos de tener al día todo el sistema de la calefacción y de llevar encima una manta, porque nunca se sabe donde se puede tener que parar a hacer noche. Por ello, se deben revisar la autónoma, los tubos de expulsión de los gases y, como no, las gomas aislantes de las puertas para evitar que los cristales se empañen, e impedir que el calor se escape del habitáculo. Los expertos recomiendan que la calefacción se mantenga estable entre los 20 y los 22 grados tanto durante la conducción como durante los periodos de sueño.
Para evitar sorpresas como que el motor no arranque al iniciar una gélida jornada de trabajo es muy recomendable proteger los bornes de la batería y comprobar contínuamente los niveles del electrolito y también su calidad. Si el camión es diesel, habrá que asegurarse de que los calentadores del combustible funcionan correctamente o el motor se negará a arrancar.

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