
En invierno, no solo es necesario llevar a mano unas buenas cadenas por si nos sorprende una copiosa nevada en mitad de la ruta. Las cadenas son imprescindibles y tampoco estaría de más llevar abordo un zapapico. Para quienes no les gusta pelearse con las cadenas se han creado sus homólogos “líquidas” que se dispensan en spray, aunque la mayoría de los camioneros sigue prefiriendo las convencionales.
No obstante, cada vez es menos frecuente ver a un camión con las cadenas puestas porque en las vías principales, las autoridades suelen prohibir la circulación de vehículos pesados cuando hay nieve. En la red secundaria sí que deben usarse de cadenas.
Antes de iniciar un viaje, y más si se prevé mal tiempo, heladas o nieve, hay que hacer una mini-revisión del vehículo (aunque afondo) y tener un cuidado especial con los neumáticos, el anticongelante, los frenos, los amortiguadores, el equipo eléctrico y la iluminación. Además, se recomienda empezar cada trayecto siempre con el depósito de combustible lleno y repostar cuando se llegue a la mitad, por si es necesario utilizarlo como calefactor en caso de quedar atrapados en algún puerto o en alguna carretera intransitable.
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