La normativa de tráfico en Europa sigue evolucionando para adaptarse a las nuevas realidades sociales, tecnológicas y de seguridad vial. Una de las novedades más relevantes en los últimos años es la introducción de la conducción acompañada desde los 17 años, una medida recogida en la Directiva Europea 2025/2205 y que marcará un antes y un después en la forma en la que los jóvenes acceden al permiso de conducir.
Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), este cambio legislativo busca no solo facilitar el acceso a la conducción, sino también mejorar la seguridad en carretera mediante un modelo progresivo y supervisado.

La Directiva Europea 2025/2205, aprobada en noviembre del año pasado, introduce la posibilidad de que los jóvenes de 17 años obtengan el permiso de conducir de clase B. Sin embargo, esta autorización viene con una condición fundamental: no podrán conducir solos hasta cumplir los 18 años.
Durante este periodo, el conductor novel deberá ir siempre acompañado por una persona con experiencia, que ocupará el asiento del copiloto y actuará como guía durante la conducción.
Este modelo, conocido como el “modelo alemán”, ya ha demostrado buenos resultados en otros países europeos, combinando aprendizaje práctico con supervisión real en carretera. Tal y como explica Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, este permiso incluirá un código específico (98.02) que indicará la obligatoriedad de conducción acompañada hasta la mayoría de edad.
Aunque la medida ya está aprobada a nivel europeo, cada país debe adaptarla a su legislación nacional. En el caso de España, el plazo máximo para su transposición es el 26 de noviembre de 2028, y la DGT ya trabaja en ello.

El principal objetivo de esta iniciativa es claro: reducir los riesgos asociados a la inexperiencia al volante. La conducción acompañada permite que los jóvenes adquieran experiencia en situaciones reales, pero bajo la supervisión de un conductor experimentado.
Según la propia Directiva, este sistema busca garantizar que el aprendizaje no termine al aprobar el examen, sino que continúe en condiciones controladas durante los primeros meses de conducción.
Además, esta fórmula introduce un elemento clave: la responsabilidad compartida. No solo el joven conductor debe cumplir las normas, sino también su acompañante, que se convierte en una figura esencial en el proceso de aprendizaje.
No cualquier persona puede ejercer como acompañante. La normativa europea establece una serie de condiciones estrictas para garantizar que esta figura cumpla su función de manera adecuada.
Entre los requisitos principales destacan:
Además, la Directiva permite que cada Estado miembro establezca condiciones adicionales o incluso limite el número de acompañantes por conductor.
En definitiva, no se trata solo de “ir al lado”, sino de asumir una responsabilidad activa como referente en la conducción. El acompañante debe ser un ejemplo en comportamiento, actitud y respeto por las normas de tráfico.
Desde el punto de vista formativo, no hay cambios en el proceso para obtener el permiso. El aspirante deberá seguir el mismo camino que hasta ahora: formación teórica, clases prácticas y superación de ambos exámenes.
Tal y como señala la DGT, la Directiva no modifica el modelo educativo, sino que regula aspectos como los contenidos de los exámenes, los tiempos o los requisitos de los examinadores.
Esto significa que los jóvenes de 17 años deberán demostrar el mismo nivel de ცოდimientos y habilidades que cualquier otro conductor antes de ponerse al volante, aunque lo hagan bajo supervisión.

La introducción de este sistema aporta beneficios tanto a nivel individual como social. Entre los más destacados:
Mayor experiencia antes de conducir en solitario
Los jóvenes acumulan horas reales de conducción en distintos entornos, lo que reduce la inseguridad al cumplir los 18.
Reducción del riesgo de accidentes
La supervisión constante ayuda a corregir errores y a fomentar una conducción más prudente desde el inicio.
Facilita la movilidad en zonas rurales
Según la DGT, esta medida puede ser especialmente útil para jóvenes que viven en áreas con pocas alternativas de transporte.
Preparación para nuevas etapas
Muchos jóvenes podrán llegar a la universidad o al mundo laboral con experiencia previa al volante.
En el caso de los vehículos pesados, como los camiones, la aplicación de la conducción acompañada ha sido uno de los aspectos que más debate ha generado durante la elaboración de la Directiva Europea 2025/2205. Según datos de la DGT, varios países plantearon esta opción como una posible vía para hacer frente a la creciente escasez de conductores profesionales en Europa, un problema que afecta de lleno al sector del transporte. Sin embargo, no hubo consenso, y finalmente se optó por una solución flexible.
La normativa establece que será cada Estado miembro quien decida si permite o no este modelo en los permisos del grupo 2. En caso de aplicarse, además, solo tendría validez dentro del propio país. España, por su parte, ha optado por una postura prudente y, al menos por ahora, descarta esta posibilidad. La razón es clara: la conducción de camiones exige un nivel de responsabilidad, experiencia y formación mucho mayor, tanto por las dimensiones y características del vehículo como por las exigencias propias del transporte profesional.
De este modo, la conducción acompañada queda, por el momento, limitada a turismos. Aun así, el sector seguirá muy pendiente de cómo evolucionan estas políticas en los próximos años, especialmente en un contexto donde el relevo generacional de conductores se ha convertido en uno de los grandes retos del transporte por carretera.

Más allá de la conducción acompañada, la Directiva 2025/2205 incluye una serie de recomendaciones en materia de seguridad vial. Y aquí, según la DGT, España parte con ventaja.
Muchas de las medidas propuestas ya están implantadas en nuestro país, como:
Esto demuestra que el modelo español está alineado con las tendencias europeas y que las bases en seguridad vial son sólidas.
La Directiva también introduce cambios relacionados con la sostenibilidad y la transición ecológica. Entre ellos, destaca la ampliación de las posibilidades del permiso B para conducir vehículos impulsados por combustibles alternativos con mayor masa.
En concreto, se permitirá conducir vehículos de hasta 4.250 kg, siempre que cumplan determinados requisitos y tras contar con dos años de experiencia.
Este cambio refleja una realidad: los vehículos están evolucionando, especialmente con la electrificación, y la normativa debe adaptarse a ello.

La conducción acompañada a los 17 años representa un cambio importante en el acceso al permiso de conducir en Europa. No se trata simplemente de adelantar la edad, sino de introducir un modelo más progresivo, seguro y adaptado a las necesidades actuales.
Con el respaldo de organismos como la DGT, esta medida busca formar conductores más preparados, responsables y conscientes desde el primer momento.
Habrá que esperar a su implantación definitiva en España, pero todo apunta a que marcará una nueva etapa en la educación vial y en la forma de entender la conducción entre los más jóvenes.
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